El gato del siguiente vídeo no se cansa de tocarle las narices a un perro que parece descansar tranquilamente en el sofá. Al final, este último se cansa un poco y el gato tiene que irse por patas.
Algunos son muy espabilados y se aprovechan de cualquier situación para poder ver más allá. Esta pobre cantante tuvo que aguantar que uno de los espectadores le subiera en vestido en un momento de emoción.